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viernes, 30 de mayo de 2014

DIY: Photocall

Cuando Alex y yo empezamos a organizar nuestra boda, quisimos encargarnos nosotros mismos de todos los detalles. En esa tarea nos ayudaron y asesoraron Miriam y Luna porque les sobran conocimientos en estas tareas ;).

Una de las decisiones que tomamos como novios fue colocar un photocall durante la celebración para divertirnos con nuestros invitados y poder tener fotografías con todos ellos.
Os confieso que durante la celebración decidimos hacernos sobretodo fotografías con nuestros invitados para poder recordarles a todos ellos cuando tuviéramos nuestro álbum, y posponer las fotos como marido y mujer para otro día en un entorno especial y sobretodo más relajados.

Vuelvo al tema, nos parecía una idea divertida y que últimamente está cogiendo fuerza y poniéndose muy de moda. Hace ya tiempo os hablé de los photocalls (podéis recordarlo aquí) no quiero que os quedéis con que sea algo solo utilizable en bodas, podéis utilizarlo en cualquier celebración, no tiene que ser un gran evento, sólo necesitáis imaginación.


Hoy quería compartir con vosotros cómo hacer uno nosotros mismos.
Podéis quedaros simplemente en colocar un “marco o fondo” singular donde situar un fondo para hacer fotografías pero también puede convertirse en una herramienta más para la diversión entre los asistentes si colocáis atrezzo y disfraces con los que interactuar.


1.   ENCONTRAR SOPORTE
Nosotros tuvimos mucha suerte porque empezamos preguntando en un cine cercano a casa si tiraban los displays que promocionan las películas en cartelera, el siguiente paso fue pedirles uno antes de tirarlo. Fueron muy agradables y generosos proporcionándonos uno de estos soportes (sé que en otros sitios aunque los tiren no te los dan).
Con él en nuestro poder nos ahorramos muchos quebraderos de cabeza porque no encontrábamos soportes transportables y que fueran lo suficientemente altos para que no se quedaran las cabezas fuera.


2.   CUBRIR Y PERSONALIZAR 
Como nuestra boda tenía temática de cuento queríamos algo que encajara con ella. Casualidades de la vida encontramos en Ikea una tela de cortina que imitaba ramas de árboles asique nos pareció genial como alusión a los bosques donde transcurren muchos cuentos.
Fuente Ikea

Fuente Ikea
  
Para elegir cualquier fondo sea tela o papel es importante que tengáis en cuenta que sean fondos que no hagan efecto muaré cuando se fotografíen.

Antes de cubrirlo con la tela lo forramos con folios de papel para que no se viera la imagen de la película que tenia impresa el display.


3.   DISFRACES
Poco a poco fuimos comprando atrezo y disfraces para que usaran nuestros invitados. Conseguimos pelucas, sombreros, coronas, gafas enormes, narices de payaso y de bruja, capas, cetros, una claqueta de cine … Todo lo guardamos en una caja que encontramos también en Ikea, tenia forma de maleta y era de tela con un tamaño perfecto.

Fuente Ikea


Por último os dejo unas fotillos del resultado final, perdonad que no sean geniales pero cuando me casé no pensé en que unos meses después terminaría escribiendo en un blog. Espero que igualmente os podáis hacer un poco una idea del resultado.

Fuente Paula Alonso Atienza

Fuente Paula Alonso Atienza





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Paula Alonso A. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Hazme soñar, ahora y siempre.

Desde que era pequeña he vivido una especie de trauma particular, en mi casa no se veía cine. No íbamos al cine, no veíamos películas en televisión ni las alquilábamos. Siempre que iba a casa de mis primos pequeños veía una y otra vez sus VHS de Disney, me encandilaban aquellas imágenes que bailaban y contaban historias y no entendía por qué nosotros no participábamos de un hobbie tan popular y divertido. Ir a una sala de cine fue algo muy raro en mi infancia, puedo recordar que vi 'Aladín' y también 'No te fallaré'. Ese fue todo mi registro cinematográfico hasta los 13 años, todo el mundo vio 'El exorcista' o 'Titanic', pero yo no, y hay cosas que se tienen que hacer a cierta edad o no se disfrutan. 


La aparición de la descarga P2P fue la entrada a un mundo de sueños. Una auténtica maravilla. Eso que llaman piratería fue mi único medio de acceder a la industria. No sé si está bien o mal, cuánto se debe pagar por la cultura o si yo habría pagado por ella, pero sé que me cambió la vida. Durante un verano vi tres películas diarias, me vi toda la filmografía de Chaplin y de Tarantino entremezcladas y en medio de aquello descubrí a Woody Allen, a Susan Sarandon o a Ed Harris, lloré con Las Horas, bailé con 'I'm singing on the rain' y grité con 'Saw'. No sé cuánta gente habrá podido ver películas como Pulp Fiction siendo tan 'naive' como era yo, pero es una experiencia increíble, no saber absolutamente nada de cine me enfrentó a él con una desnudez absoluta, la piel de gallina y el corazón a mil, así fueron para mi todas aquellas horas frente a la pantalla. 

Ahora miro a la gente criticar películas pensando en técnicas y planos, en cómo se construyó el guión o si la carrera de tal o cual actor está siguiendo una línea adecuada. Señores, discúlpenme, pero yo me retiro de esa conversación. Para mi el cine es sueño, lo será siempre, serán todas las historias que no puedo vivir pero sí sentir, serán películas que te enamoran desde el principio y algunas que olvidas dos minutos después de verla, serán todos los besos que quiero dar y los que no. 


Así que cuando hablo de cine y pienso en él como elemento de la cultura y séptimo arte, quiero que se haga bien, que se haga despacio, que se deje de hablar de crisis en una industria que nació con ella, que se rehagan los sistemas y se repartan los beneficios entre los creadores y no los distribuidores, que sigamos soñando pero que se haga despacio y que se haga bien. Porque esto no se trata de hacer dinero, aunque eso a veces suceda. 


Luna Carmona

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domingo, 2 de febrero de 2014

Voyages: Chicago, haciéndole cosquillas al cielo

Chicago is an unexpected city. First, for being the second one city a country full of routes, buildigns and films which testify him. Second, because the cold doesn't make you feel paralized if not  makes you feel alive. Third, because his dizzying heights allow you tickling to the sky. 
I choosed Chicago by Art. Is one of the cities where you can find more Galleries on America. Also, I could enjoy amazing pieces of De Kooning, Pollock, Warhol and Matisse on Art Institute of Chicago. There, I lived the sweetest encounter with my favourite painting of Hopper, Nighthawkes. The piece overwhelmes you and it's fascinating, it take off your breath and makes you feel alone in a room with crowd of people. Other galleries: La Llorona. Mexican art with affection and an explosion of colours. 
I choosed Chicago by blues. Birthplace of many artist, musicians, a phase of jazz, Al Capone and their minions. Sounds like a motion picture but It wasn't. That torn flavor which the streets exude, musicians everywhere who strain their voices in the middle of the snow and the wind coming through your neck. Making you shiver. 
For a good coffee, The Bow Truss. The roast the coffee in the Cafeteria. Little, interesting, with old tables and one shelf which is actually a canoa. The shop assistant are tattooed, the chairs creak, but fuck...such a good coffee. 
I choosed Chicago to touch the sky. There is so many places where you can do it, I choosed Sears Tower. If that moment doesn't hit your stomach, simply your are not alive. Or not enough as to be happy.
After I fell in love of this city who tickling the sky, I was incapable to say goodbye.  So she is there, waiting for me, waiting that I come back. Go and visit her stead on me if you can, while.


Chicago es esa ciudad inesperada. Primero por ser la segunda de un país plagado de rutas, edificios y películas que dan testimonio de él. Segundo, porque su frío no te paraliza sino que te hace sentir viva. Tercero, porque sus alturas de vértigo te permiten hacerle cosquillas al cielo. 



Elegí Chicago por el arte. Es una de las ciudades con más galerías a visitar que hay en EEUU. Además, pude disfrutar de obras increíbles de De Kooning, Pollock, Warhol y Matisse en el Art Institute of Chicago. Allí tuve encuentro de lo más dulce con una de mis obras favoritas de Hopper, Nighthawkes.  La obra te apabulla y fascina a la vez, te deja sin aliento y te hace sentir a solas en medio de una sala plagada de gente. Otra de sus galerías: La llorona (1474 W Webster Ave). Arte mexicano con cariño y explosión de colores.


Elegí Chicago por el blues. Cuna de muchos grandes artistas, de una etapa del jazz, de Al Capone y sus esbirros. Suena de película pero fue real, con ese sabor desgarrado que destilan las calles y músicos por doquier que entre la nieve y el viento cuelan sus voces aterciopeladas entrando por tu nuca, haciéndote temblar. Cualquier lugar es bueno pero el área de Fullerton está especialmente llena de locales donde disfrutar de noches de música. 


Para el buen café, The Bow Truss. Ellos mismos tuestan el café en la cafetería. Pequeño, interesante, con mesas antiguas y una estantería que en realidad es una canoa. Los dependientes están tatuados, las sillas crujen, pero joder...qué buen café. 


Elegí Chicago para tocar el cielo. Sentir el vértigo y hacerle cosquillas a la ciudad. Hay muchos lugares desde donde puedes hacerlo. Yo elegí Sears Tower. Si esto no te golpea el estómago al entrar allí es que sencillamente no estás vivo, o no lo suficiente como para ser feliz. 


Para los amantes de los libros, que se pierdan en Myopic Books. Imposible no querer ir, aunque solo sea por el olor. 


No creo que se pueda decir mucho más aunque queda todo por contar. Comí pizza en Giordanos, un hot dog Viena, vi nevar cada noche, me caí en el hielo, me rei, bailé y hasta lloré. Después de enamorarme de la ciudad que hacía cosquillas al cielo fui incapaz de despedirme de ella. Así que allí está, esperándome, esperando a que vuelva.Visitádla por mi si podéis mientras tanto.


Luna Carmona. 

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